Miércoles, 05 de octubre de 2005
Recuerdo que aquella mañana estaba fría, en la que aquel pobre animal, se había posado en una de las macetas que había en mi terraza. Por un momento, pensé en los días o quizás las horas que aun le podían quedar de vida. No esperé ni un minuto mas. Con sumo cuidado, estiré mi brazo hacia donde él estaba, y pronto se prestó a que lo cogiese. Temblaba. Lo arrime junto a mi pecho y simulando tener un pico por boca, jugué brevemente con él. Hoy, varios días han pasado ya, y ahora vive en mi casa, canta muy raramente, él, solo vuela y vuela por su nuevo hogar. No añora – o al menos eso mi dice mi ignorancia - a sus hermanos, ya que sufrió en su propia piel el abandono de los suyos, los que supuestamente deberían de quererle. Lo dejaron de lado por ser diferente. Hoy es mi mascota. Y vuela.
Por: bernardino | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Una bitácora de pensamiento, opinión y deseo.