Lunes, 07 de noviembre de 2005
Mi idea de Dios
Hace unos días pude leer en el periódico un intercambio dialéctico entre el obispo auxiliar de una diócesis de España y un miembro de la expedición científica que trabaja en el yacimiento arqueológico de Atapuerca – Burgos, España – en la que uno aportaba la tesis del azar en la existencia y evolución del ser humano y otro la tesis de una “mano” que desde el principio de los tiempos dirige los designios de todo ser en la tierra.
Partiendo del principio físico de que “a toda acción, hay una reacción igual pero en sentido contrario” llego a la conclusión de que para que algo exista, debe de ser concebido primero, algo así como, - salvando las distancias - la diferencia que hace el existencialismo con los conceptos de esencia y existencia.
Los seres vivos somos el resultado de una evolución que se caracteriza entre otras cosas por una adaptación al medio en el que nos desarrollamos, luego, podemos decir que ese medio actúa sobre los seres vivos de una manera determina, de modo que modifica su forma y hábitos con respecto a otros seres semejantes pero situados en otra parte del mundo. Y porque no decirlo, del espacio.
Si retrocedemos hasta el momento en el que un grupo de sustancias se juntan y dan como resultado al primer ser unicelular dotado de autonomía, no podemos pensar que ahí ha actuado la mano poderosa, que, supongo yo, verán los integrantes mas modernos de algunos grupos religiosos, pues pienso que aquí también son los diferentes fenómenos físicos los que actuaron sobre esas sustancias – gravedad, temperatura, oxigeno, etc. -. Toda esta resultante, hemos de saber que creció y evolucionó entre otras cosas, sobre un planeta que ya existía desde hacía varios millones de años y que ahora empezaba a tener unas condiciones de vida mas benignas que las anteriores. Otra vez la causa y el efecto.
Si seguimos retrocediendo, nos encontramos con un pedrusco volando por el universo, a grandes temperaturas y “recién” lanzado de una gran explosión que llamamos Big-ban. Luego, si esta gran explosión fue el principio de lo que hoy conocemos como universo, y si antes no había nada, creo que el azar no pude hacer esta explosión, sencillamente porque como dije al principio debe haber una acción para que exista esa reacción. Creo que ese principio se puede llamar Dios. Pues para que se produzca el efecto de gran explosión, tiene que haber una causa y esta causa es un concepto que personalmente defino como Dios, como dios, como principio, origen ... Otra cosa después será que ese Dios, o como se quiera llamar, al que podemos calificar como artífice o precursor de todas las formas vivas y no vivas del universo, tenga relación con el abanico de creencias con que los humanos nos dedicamos, en el mejor de los casos a inventar, para después creérnosla y continuar comiéndonos la cabeza todos los días de nuestra corta existencia.
Por: bernardino | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Una bitácora de pensamiento, opinión y deseo.