Viernes, 18 de noviembre de 2005
.....no se el mes que era cuando entré en aquel cementerio, pero era un día de mucho frío.
Siempre fui una persona que ha tenido un odio especial hacia el frío, y en cierta ocasión un médico me dijo que era mala circulación. ...será verdad.
Había mucha gente en aquel lugar, supuse que habría un funeral. Entre el tumulto, había personas que eran de mi misma tierra, pero ellas ....¡¿que sabían?!. Al fin y al cabo nunca me habían visto. Nadie noto mi presencia. Yo escuchaba su acento....
Hablaban unas con otras, y se notaba la cordialidad y el cariño que transmitían.
En mi bolsillo del pantalón, traía un papel arrugado en el que figuraba el número de una tumba, así que, sin perder mucho tiempo, me puse a buscar al tiempo que miraba el reloj de mi mano derecha.
El cementerio era enorme. Cientos y cientos de tumbas, y algo que pronto llamo mi atención. En aquel lugar en el que reposaban los muertos y donde nunca mas se producirían conflictos por la fe, la tierra, el amor y el odio, estaba dividido en varios apartados, según los diferentes credos. En uno figuraban los católicos, grandes cruces con cristos agonizantes, madres descompuestas por la perdida del ser querido. En otro los judíos con llamativas estrellas de David, todo un símbolo para este pueblo. En otro los luteranos, también llamados protestantes, junto a calvinistas, etc. Allí estaban todos. No vi budistas, pero seguro que habría, pues pensaba que, el que hizo al ser humano, lo hizo tan libre que hasta le dió para elegir pareja, credo, un lugar para vivir, .... etc. Todos le fueron validos.
Pero ..... entonces.... ¿para que esta división? Pronto me di cuenta de que este parcelamiento lo habían hecho los vivos, lo que no hacía mas que corroborar la frase de G. Benjamin Clemenceau "Todos los cementerios del mundo están llenos de gente considerada imprescindible". Nosotros ...
Subí y bajé, era agotador, pero como por aquel entonces no sabía cuando volvería a este lugar, consideré que era necesario que siguiera buscando.
De vez en cuando pensaba en mi abuela, la protagonista de este texto.....¿donde estaría?....Y me decía a mi mismo .... para una vez en la vida que voy a estar aquí, necesito tocar esa tierra.... Seguí buscando.
Después de un tiempo, sentí una sensación diferente, y por un momento me di cuenta de que ya me encontraba muy cerca, y .....por fin, la encontré. Me detuve y por un momento, sentir mi corazón fatigado, y por un momento pensé en que ella, había estado allí, su cadáver había tocado esa tierra, tan lejos de la suya, pero suya también.
El tiempo paso rápido y mis citas fueron historia.
Durante un tiempo permanecí allí. Ya no noté el frío.
Bonjour monsieur ! je peu vous aider? - me dijo en enterrador - con voz grave
Oh!, non merci, merci, j'allais partir
Est-ce que vous cherchez quelqun en particulier? - deducí que aquel señor quería ayudarme, por lo que pensé que la última media hora me había venido observando.
.....ma grand-mere, mais elle n'est pas lá
alors, elle doit être dans la fosse comune
Merci ! - le respondí al tiempo que me dirigí suavemente hacia el lugar en el que una enorme lápida informaba de las personas que en ese lugar se encontraban. Era una fosa común.
Rapellez vous, que le cimetière ferme ses portes dans vingt minutes ! - Me dijo
d'accord, monsieur - le respondí mientras me aproximaba la lugar. Estaba cerca.
Pensé que al no reclamar nadie su cadáver, iría a esta "nueva casa común", por lo que después pensé ... ¿se puede ser mas solidario que en una fosa común? Allí, junto a todos, tus amigos y enemigos, vecinos y desconocidos, ... todos. Compartiendo tierra, para volver a ser tierra....¡ maravilloso !.
Giré mi cabeza inconscientemente, y vi al señor enterrador, rezando en la tumba en la que habíamos estado hablando. Pronto me acorde que allí figuraba el nombre de otra persona, otra mujer, quizás ....su mujer, o una hija, o ....bueno quien quiera que fuere, ahora es la nueva Le carre 6-237.
Por: bernardino | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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